Llamasr te muestra cómo se celebra el mes de la mujer con su coño mojado
La luz de la lámpara parpadea sobre las sábanas revueltas, marcando el ritmo de los gemidos que se escapan de mi garganta mientras Llamasr me agarra las caderas con fuerza. Llevábamos días mirándonos de reojo, rozándonos sin querer, hasta que el deseo se volvió insoportable. Te voy a contar cómo fue: sus dedos se hundieron en mi pelo antes de empujarme contra la pared, y su boca devoró la mía como si no hubiera mañana. Sentí su polla dura presionando contra mi culo, y supe que esta vez no habría vuelta atrás. Me bajó las bragas de un tirón y me penetró de una estocada, llenándome hasta que las caderas chocaron contra mi piel. Cada embestida me hacía gemir más fuerte, y cuando sus manos apretaron mis tetas, supe que estaba a punto de correrme. Llamasr gruñó mi nombre mientras me empotraba contra el colchón, y el sonido de su piel golpeando la mía resonó en toda la habitación. Cuando por fin me corrí, fue tan intenso que vi estrellas. Pero esto no se acaba aquí, cariño: la próxima vez, te voy a enseñar lo que es un orgasmo de verdad.