El masajista no aguanta los pechos de Ma Santos y la domina
¡'No aguanto más, voy a reventarte esos pechos!' me gritó El Toro De Oro mientras me agarraba las tetas con fuerza. Yo solo podía gemir, mi coño ya estaba empapado de solo sentir sus manos ásperas sobre mi piel. El muy cabrón me obligó a arrodillarme y chuparle la polla hasta que estuvo dura como una roca, luego me tiró sobre la mesa de masajes y me abrió las piernas de una patada. 'Hoy te voy a follar hasta que supliques', me dijo mientras me empujaba la cabeza hacia abajo para que lamiera su verga. Cada vez que me corría en la boca, me obligaba a tragarlo todo, amenazando con azotarme si no lo hacía bien. En más de 10 minutos de escena, me tuvo a cuatro patas mientras me embestía por detrás, sus dedos clavados en mis caderas para controlarme. 'Puta, si te mueves te rompo el culo', gruñía cada vez que aceleraba el ritmo, hasta que me corrí gritando y él me llenó el coño con su leche caliente. La próxima vez, pienso vengarme... pero por ahora, solo puedo pensar en cómo me hizo rogar por más.