Nickey Huntsman seduce a su ex en un encuentro prohibido
—'Nunca pensé que te atreverías a venir'— susurró Isabel Love mientras cerraba la puerta tras de sí, los ojos brillando de lujuria. La tensión entre ellas era eléctrica, el riesgo de que alguien las descubriera las ponía más calientes, como si cada roce pudiera ser el último. Nickey Huntsman, con esa sonrisa pícara que siempre la volvía loca, se acercó lentamente, sus dedos deslizándose por el cuello de Isabel hasta bajar hacia sus pechos, ya duros bajo la blusa ajustada. —'¿Y si entra tu marido?'— preguntó Isabel entre gemidos ahogados, pero no hizo nada por detenerla. Nickey le mordió el labio inferior antes de empujarla contra la pared, sus manos levantando la falda para encontrar el coño ya empapado. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo Nickey le mete los dedos hasta hacerla temblar, los muslos de Isabel temblando mientras intentaba ahogar los gritos. El sonido de pasos en el pasillo las hizo congelarse, pero en lugar de asustarse, Isabel apretó más las caderas contra la mano de Nickey, susurrando —'Más rápido, por favor'—. Nickey no se hizo rogar, sacando los dedos para chuparlos frente a ella antes de arrodillarse y enterrar la lengua en ese coño palpitante. Isabel se agarraba a su pelo, las uñas marcando la piel mientras la lengua de Nickey trabajaba sin piedad, los gemidos ahogados en un cojín. Cuando Nickey se levantó, Isabel ya estaba al borde, pero no le dejó correrse, empujándola hacia la cama para montarla a horcajadas. —'Quiero verte la cara cuando te corras'— gruñó Nickey, y empezó a cabalgarla con fuerza, los pechos rebotando con cada movimiento. Isabel no podía resistirse, sus manos apretando los hombros de Nickey mientras el orgasmo la recorría como un relámpago. Nickey siguió follándola hasta que Isabel colapsó sobre ella, exhausta pero con una sonrisa satisfecha. La puerta del pasillo se abrió de golpe, pero ya era demasiado tarde: Isabel estaba demasiado ocupada recuperando el aliento para importarle.