Verificación caliente con una morena que no se esperaba nada
Tus manos ya estaban en su cintura antes de que ella pudiera reaccionar, sintiendo cómo su cuerpo se tensaba al notar tu polla dura presionando contra su culo. No te imaginabas que esa chica tímida que había entrado al cuarto con una sonrisa inocente iba a gemir tan fuerte cuando le bajaste el pantalón y descubriste que no llevaba ropa interior. Sus muslos estaban mojados antes de que siquiera la tocaras, y cuando le metiste dos dedos de golpe, sus uñas se clavaron en tus hombros. '¡Dios, es enorme!', susurró al sentir cómo te la sacabas y la frotabas contra su entrada, pero no le diste tiempo a procesarlo: de un solo empujón la llenaste entera, haciendo que su coño se ajustara a tu verga como un guante. Cada vez que la embestías, sus tetas rebotaban y sus gemidos se volvían más altos, hasta que te pedía que le dieras más fuerte. No te detuviste ni cuando empezó a temblar, porque sabías que estaba a punto de correrse, y cuando lo hizo, su coño se contrajo alrededor de tu polla como si quisiera ordeñarte. Al final, mientras te vaciabas dentro de ella, solo pensaba en lo mucho que le había gustado que la trataras como una puta sumisa.