Majestynasty empotrando a su amiga mientras transmitía en vivo con su novia
La luz del estudio estaba tenue, con el brillo azulado de la pantalla iluminando el sofá donde todo estaba por ocurrir. Yo llevaba días mirándola de reojo, imaginando cómo sería tenerla debajo de mí, pero la tensión había crecido tanto que ya no aguantaba más. Cuando su novia se fue un momento, no lo pensé dos veces: la acorralé contra la pared, sintiendo cómo su cuerpo se estremecía bajo mis manos. Majestynasty me miró con esos ojos oscuros cargados de deseo, mordiéndose el labio mientras le subía el vestido hasta la cintura, dejando al descubierto su coño ya mojado de expectación. Sin perder tiempo, le arranqué las bragas y me arrodillé para hundir la cara entre sus piernas, lamiendo su clítoris hinchado hasta que empezó a gemir sin control. El sabor de su excitación me volvió loco, así que me levanté, bajándome los pantalones de un tirón para sacar mi polla dura, gruesa, palpitante. La levanté en el aire y la empalé de una estocada, sintiendo cómo su coño caliente me envolvía hasta las pelotas. Cada embestida era más profunda, más intensa, mientras ella me clavaba las uñas en la espalda, gritando mi nombre entre gemidos desesperados. En más de 10 minutos de escena, no paré de follarla contra la pared, cambiando de ritmo para hacerla gritar, hasta que sentí cómo su coño se apretaba alrededor de mi verga y supe que estaba a punto de correrse. Aumenté la velocidad, embistiendo como un animal hasta que explotó en un orgasmo que la hizo temblar entera, y entonces yo también perdí el control, descargando dentro de ella sin poder parar.