Rosebrutal folla en silencio mientras su pareja duerme en la habitación de al lado
Ella no puede evitarlo, cada vez que él está cerca, su coño arde como si alguien le hubiera prendido fuego. Afuera, la luna ilumina apenas la habitación a través de las cortinas finas, y en la cama contigua, su pareja ronca suavemente. Rosebrutal se lame los labios al sentir cómo él le mete dos dedos con rudeza, ahogando un gemido con la mano mientras las sábanas se enredan entre sus piernas. Él le susurra al oído: 'Si te escuchan, esto se acaba', pero eso solo la excita más. Ella se arquea, sintiendo cómo su polla entra de una estocada, llenándole el coño hasta que las caderas chocan contra su culo. El sonido de los muelles de la cama la asusta, pero él la calla con un beso, muerde su labio inferior y sigue embistiéndola sin piedad. Ella agarra la almohada para ahogar sus gritos, pero cada embestida la hace apretar las uñas en su espalda, dejando marcas rojas que no podrán esconder después. La puerta del cuarto de al lado cruje ligeramente, y los dos se quedan quietos, conteniendo la respiración. Rosebrutal siente el latido de su corazón en la garganta, pero él no se detiene, sigue moviendo las caderas en círculos lentos, torturándola. Ella muerde su hombro para no gemir cuando él le tira del pelo hacia atrás, exponiendo su cuello para morderlo también. El riesgo de ser descubiertos los vuelve locos, y cuando él le ordena en un susurro: 'Córrete ya, puta', ella no puede evitar obedecer, sacudiéndose contra él mientras su coño se aprieta alrededor de su polla. Él se corre dentro de ella con un gruñido, mordiendo su cuello para ahogar el sonido. Antes de que puedan recuperar el aliento, la puerta gira sobre sus goznes. Él le susurra, sonriendo: 'Ahora sí que estamos jodidos'