La venganza de Regeshf: mamada furiosa en el baño de un restaurante
Las puertas de los baños públicos se entreabren, dejando escapar el eco de risas y platos que chocan en la cocina vecina. Ella entra con paso seguro, los tacones golpeando el suelo frío, mientras mira de reojo al tipo que la ha estado ignorando toda la noche. Sus dedos se aferran al cierre de su pantalón con furia contenida, sacando esa polla dura como si quisiera arrancarle algo más que un gemido. Regeshf la observa desde atrás, con una sonrisa torcida, mientras ella se hinca de rodillas y lo mira fijamente antes de abrir la boca. Sus labios carnosos envuelven el tronco grueso, tragando hasta que la punta golpea su garganta, y él agarra su cabeza para marcar el ritmo, empujando cada vez más rápido. Ella gime alrededor de su verga, sintiendo cómo el prepucio se desliza por su lengua mojada, mientras sus uñas se clavan en sus muslos para mantener el equilibrio. Él gruñe, tirando de su pelo para que lo mire, y ella le devuelve la mirada con odio dulce, chupando con más fuerza, saboreando la sal que ya se escapa de la punta. El sonido de sus labios chupando resuena en el pequeño espacio, mezclándose con el eco de sus respiraciones entrecortadas. Un chorro caliente le llena la boca, y ella traga sin apartarse, dejando que el líquido espeso le resbale por la barbilla. Cuando él se relaja, aún con la polla medio dura, ella se levanta, limpiándose la boca con el dorso de la mano, y deja caer un pañuelo usado en el suelo.