AlexisPawg se frota con una muñeca mientras me mira con rabia
Estoy viendo cómo AlexisPawg se restriega contra esa muñeca de silicona, los muslos brillantes de lo mojada que está, mientras me clava los ojos llenos de odio. La muy puta cree que esto me va a doler, que verla correrse así con otra cosa que no soy yo la va a hacer más feliz. Pero yo sé que está así de caliente porque sabe que su ex la vio en mis redes, que él se masturbó imaginando su coño apretado mientras yo lo destrozaba. Por eso ahora se frota el clítoris hinchado contra el plástico, gimiendo como una perra en celo, los pezones duros como piedras, las tetas rebotando con cada movimiento. La muñeca está empapada de sus jugos, y yo me acerco para agarrarle las caderas, para sentir cómo se tensa cuando le susurro al oído que su ex nunca la hizo gemir así. Le meto los dedos hasta el fondo, hasta que la muy zorra arquea la espalda y grita, mientras la muñeca se balancea con el ritmo de sus caderas. Sabe que esto es por él, que cada gemido es un puñal en su orgullo, y por eso se corre más fuerte, los muslos temblando, el coño chorreando contra el plástico. Cuando termina, se queda jadeando, mirándome con esa mezcla de rabia y satisfacción, sabiendo que ganó esta ronda, pero que yo siempre tendré lo que él nunca pudo tener. Y eso la vuelve loca.