Dream Sex4 se entrega a su jefe como regalo de San Valentín
Dream Sex4 me vio desde la oficina y sus ojos me decían que llevaba días imaginando esto. No aguanté más cuando se acercó con ese vestido ajustado, viendo sus muslos temblar bajo mi mirada. Le susurré al oído que en el cuarto había algo que quería darle, y sin dudar, me llevó de la corbata hasta la cama. Arrancándole la ropa, le chupé los pezones hasta que le salieron gemidos ahogados, luego la puse a cuatro patas para meterle la polla hasta el fondo mientras le apretaba las caderas. En más de 10 minutos, la hice correrse tres veces, con los gritos tan fuertes que los vecinos debieron escucharla. Sugarbaddie entró justo cuando se retorcía bajo mis embestidas, con el culo enrojecido y el coño chorreando, y solo atinó a morderse el labio al verla así, con los muslos pegajosos y los ojos vidriosos.