La vecina Prem me chupa la polla y se traga mi leche
Esa tarde en el sofín, Prem decidió que era hora de cobrarme lo que me debía. ¿Te imaginas estar en su lugar mientras te clava esos ojos verdes y te susurra al oído que va a arruinarte la vida? Empezó con caricias lentas, sus dedos rozando mi polla hasta que estuvo dura como una roca. Luego, sin avisar, se arrodilló y me la metió entera en la boca, chupando con esa boca experta que sabe cómo volver loco a cualquier hombre. Sus labios pintados de rojo brillaban con mi saliva mientras me miraba fijamente, desafiándome a quejarse. No te voy a mentir, gemí como un perro cuando me agarró las pelotas y las apretó justo al ritmo de sus succiones. La muy puta sabía exactamente cómo hacerme perder el control, y cuando sentí que me corría, me empujó hasta el fondo de su garganta y tragó cada gota sin pestañear. Al terminar, se limpió los labios con el dorso de la mano y me dijo: '¿Ves? Esto es lo que te perdiste por ser un cobarde.'