Chica europea prepara desayuno en tanga y te lo sirve
El olor a salsa de soja y el crujido de los rollitos de primavera te distraen por un segundo, pero tu mirada no se aparta de su culo perfecto en ese tanga ajustado mientras se inclina sobre la mesa. La agarras por la cintura y le ordenas que se ponga de rodillas, sintiendo cómo su respiración se acelera cuando le dices que te la chupe hasta que te corras. Ella obedece, mirándote con esos ojos sumisos mientras te la mete hasta las pelotas, gimiendo cada vez que la empujas más adentro. Le das una nalgada fuerte y le dices que no puede correrse sin permiso, y ella asiente, temblando de deseo. Te la empotras contra la encimera, sintiendo cómo su coño mojado se aprieta alrededor de tu polla, y le susurras al oído que eres su dueño. En más de 11 minutos de escena, la haces gemir como una perra en celo, humillándola con cada embestida, hasta que te corres dentro de ella sin piedad. La próxima vez, te aseguro que la haré llorar de placer mientras te la chupa en el suelo.