Blake Blossom se rinde a mi polla tras jugar a los dados
Llevaba días mirándola de reojo, con esa sonrisa pícara que me volvía loco, hasta que los dados decidieron su destino. Blake Blossom, con sus tetas perfectas y ese culo redondo, no podía resistirse más. La tensión se cortaba con cuchillo cada vez que se inclinaba para recoger los dados, mostrando ese coño mojado que pedía a gritos mi polla. La hice arrodillarse en el pasto, con el sol acariciando su piel, y le ordené chupar hasta dejarla sin aliento. Sus gemidos resonaban mientras la penetraba de a caballo, sintiendo cómo su coño apretado me envolvía. La volteé y le di por atrás, sintiendo cómo sus nalgas rebotaban contra mi vientre. Cada embestida la hacía gritar más fuerte, hasta que me corrí dentro de ella, llenándola entera. Cuando terminamos, su tanga estaba tirado en el suelo, manchado con mi leche.