Nagma y Naeem follando en secreto tras el divorcio
La habitación estaba envuelta en un silencio cómplice, solo roto por el crujir de la cama bajo sus cuerpos. Nagma, con su piel de seda y esa mirada que prometía pecado, se mordía el labio mientras Naeem le desabrochaba el sostén con dedos torpes de deseo. Sabían que esto estaba mal, que el divorcio de ella aún era reciente, pero el calor entre sus muslos no les dejaba pensar. Él le bajó la tanga con un tirón, dejando al descubierto su coño ya mojado, y sin perder tiempo le hundió la lengua hasta el fondo, saboreando su excitación. Nagma gimió, arqueando la espalda, mientras sus uñas se clavaban en los hombros de Naeem. Él no pudo resistirse y la volteó de golpe, empotrándola contra el colchón con una estocada que la hizo gritar. Cada embestida era más profunda, más salvaje, hasta que las caderas de él chocaron contra el culo de ella sin dejar nada fuera. Nagma jadeaba, repitiendo su nombre entre gemidos ahogados, mientras Naeem le agarraba las tetas con fuerza, sintiendo cómo su polla se hinchaba dentro de ella. El sudor les pegaba la piel, el olor a sexo inundaba el aire, y cuando él se corrió, fue con un gruñido ronco que resonó en toda la habitación. Nagma, con la respiración entrecortada, solo podía pensar en lo mal que se sentía... y en lo mucho que quería repetirlo.