Lian Grey en su casting más caliente y humillante
Me estoy arrodillando frente a la cámara, temblando de nervios y excitación, mientras el director me ordena quitarme la ropa poco a poco. Mi coño ya está mojado antes de que me toque, y sé que esto será mi primera vez en algo así. El tipo me mira con esa sonrisa de superioridad mientras me dice que soy una puta afortunada por tener esta oportunidad. Me obliga a chuparle la polla hasta que se ponga dura, y yo obedezco, sintiendo cómo me llena la boca entera. Luego me pone a cuatro patas y me empotra contra el colchón, metiéndome la verga hasta que las caderas chocan contra mi culo. Gimo sin control, pidiendo más fuerte, más rápido, mientras él me humilla llamándome su perrita sumisa. En más de 15 minutos de escena, me hace correrme tres veces, pero él ni siquiera se molesta en mirarme a los ojos. Al final, se corre en mi cara sin decir nada, dejándome con los labios manchados y el cuerpo temblando de frustración. Su expresión de satisfacción me quema más que el semen que me gotea por la barbilla.