Frieren cabalga una polla antes de recibir una crema caliente
Frieren no aguanta más la tensión que ha acumulado durante días, miradas robadas y suspiros ahogados hasta que ya no pudo contenerse. Te vas a poner durísimo cuando la veas montar esa verga como si no hubiera un mañana, sus tetas saltando con cada embestida mientras gime sin control. Imagínate que sus caderas se mueven con precisión, ajustando el ritmo para que cada centímetro de esa polla gruesa la llene por completo. Sus muslos temblorosos se aprietan alrededor de él, sus uñas se clavan en su espalda mientras lo cabalga con desesperación. La tensión acumulada estalla cuando él la agarra de las caderas y la empotra contra el suelo, penetrándola con fuerza hasta que sus gemidos se vuelven incontrolables. Sientes cómo su coño se contrae alrededor de su verga, mojada y apretada, lista para recibir cada gota de su corrida. Él gruñe cuando se corre dentro de ella, llenándola hasta que su leche caliente gotea por sus muslos. "¿Te gustó, perra?", le susurra al oído con una sonrisa satisfecha.