Kayden Sweet cabalgando una verga enorme en la cama
Kayden Sweet no podía creer lo que tenía entre las piernas cuando Paul Williams sacó esa polla monstruosa. Al principio, me reí nerviosa, pero luego me mojé al ver cómo se movía ese tronco grueso. Empecé a chuparla despacio, sintiendo cómo me llenaba la garganta, y Paul gruñó cuando le metí hasta las pelotas. Después, me puse a horcajadas, sintiendo cada centímetro entrando en mi coño apretado, y él me agarró las tetas mientras yo rebotaba. El sonido de mi culo chocando contra sus muslos me ponía más caliente, y cuando me empotró en cuatro patas, grité porque me llegaba hasta el fondo. Paul me dio la vuelta y me penetró en misionero, mirándome a los ojos mientras me corría dentro. Al terminar, él jadeaba, todavía con la polla dura, y yo sonreí al ver que no se había acabado.