Lena Fire se traga mi polla como una puta hambrienta
No debí haberla mirado así, pero esa milf tatuada con el culo perfecto y las tetas rebosando en su tanga negro me volvió loco desde el primer segundo. Hiro Maeti y yo sabíamos que esto estaba mal, que no debíamos cruzar esa línea, pero cuando Lena se arrodilló frente a mí y me bajó los pantalones con esa sonrisa de puta, ya no hubo vuelta atrás. Su boca caliente me envolvió de golpe, chupando con una presión que me hizo gemir como un animal. Sentía su lengua recorriendo cada centímetro de mi verga, lamiendo el glande con una dedicación que me volvía loco. Mis manos se enredaron en su pelo mientras ella movía la cabeza adelante y atrás, tragando mi polla hasta que las lágrimas le brotaban de los ojos. No podía creer lo bien que lo hacía, cómo su garganta se ajustaba a mi grosor sin quejarse. Cada vez que me hundía hasta las pelotas en su boca, ella gemía como si le encantara, y eso me ponía más duro. Sabía que esto estaba mal, que no debíamos hacerlo, pero no podía parar. La agarré del pelo con fuerza y empecé a follarle la boca como un salvaje, sintiendo cómo su saliva chorreaba por mis huevos. Ella no se resistía, al contrario, me miraba con esos ojos de puta sumisa mientras me tragaba entero. Cuando ya no aguanté más, le agarré la cabeza y le vacié toda mi leche en la garganta, sintiendo cómo tragaba cada gota como si fuera el mejor premio. Fue una escena de más de 15 minutos de puro vicio, donde el deseo prohibido nos consumió a los tres.