Leksy Fox chupó mi verga en vez de entrenar
El olor a sudor y perfume barato de Leksy Fox me volvió loco desde el primer segundo que entró al gimnasio. Esa zorra sabía que no iba a hacer ni una maldita sentadilla, solo quería arrodillarse y chuparme la polla como la perra sumisa que es. Le ordené que se quitara el top y se bajara los leggings, dejando al descubierto sus tetas pequeñas y ese culo perfecto que tanto me gusta azotar. Sin perder tiempo, se puso de rodillas y me miró con esos ojos de puta, pidiéndome permiso con la mirada antes de abrir la boca. Le agarré del pelo y le metí la polla hasta el fondo de la garganta, sintiendo cómo se atragantaba con cada embestida. Sus gemidos ahogados me excitaban más, así que le dije que no parara, que quería correrme en su boca y que tragara todo. La muy puta obedeció, chupando con desesperación mientras le escupía en la cara para humillarla. Cuando ya no pude aguantar más, le agarré la cabeza con fuerza y le vacié toda la leche en la garganta, sintiendo cómo tragaba cada gota sin protestar. Al terminar, me limpié la polla en su cara y le dije: 'La próxima vez, trae más ganas de obedecer, perra.'