Maya flame empotra su polla en el culo de leo flame
Empotrando mi polla de silicona bien gruesa dentro del culo cerrado de Leo Flame en aquella habitación de hotel en Londres, sentí cómo su cuerpo se tensaba bajo mis órdenes directas mientras yo controlaba cada movimiento. Le exigí que se quedara quieto con las manos en la cama y el trasero en alto, recordándole que solo podía gemir si yo se lo permitía y que debía pedir permiso antes de correrse. Él obedeció al instante, su respiración entrecortada delatando la mezcla de vergüenza y deseo que le provocaba entregarme el control total de su placer. Con cada embestida más profunda notaba cómo su entrada se dilataba alrededor de mi polla, succionándome con fuerza y obligándome a empujar más despacio para sentir cada centímetro que entraba. Le ordené que me dijera en voz alta lo mucho que necesitaba que lo llenara por dentro, humillándolo con palabras mientras aceleraba el ritmo y sus gemidos se volvían más desesperados. En más de 13 minutos de escena el sudor nos cubría a los dos y yo seguía dictando cuándo podía tocarse o cuándo debía apretar los músculos para retenerme más tiempo. Cuando por fin le concedí el permiso para correrse, su cuerpo tembló entero y eyaculó sin que yo dejara de follarlo, llenando el preservativo que llevaba puesto mientras yo me reía bajito de su sumisión total. Al final le susurré al oído con voz ronca: "Ahora dime quién manda aquí y cuánto más quieres que te use mañana."