Cara se desviste y me chupa la polla con peligro de que nos pillen
Esa tarde en mi habitación, Cara entró con esa mirada de puta que me vuelve loco. Me dijo que su marido podía volver en cualquier momento, pero eso solo la excitaba más. Le arranqué el vestido de un tirón, dejando al descubierto sus tetas grandes y esos pezones duros que me moría por chupar. Su coño ya estaba mojado cuando le metí los dedos, gimiendo bajito para que nadie escuchara. Se arrodilló y me la chupó como una profesional, tragando hasta el fondo mientras yo le agarraba el pelo. Cada vez que pasaban coches afuera, ella apretaba más fuerte, como si el riesgo la hiciera disfrutar más. Cuando no pude aguantar más, le llené la cara de leche caliente, viendo cómo se le escurría por los labios. La próxima vez, voy a empotrarla contra la pared mientras su marido duerme en la habitación de al lado.