LyraShadow me deja usarla como su juguete privado
Empujó mi polla contra su coño mojado y supe que no saldría de esa habitación hasta correrme dentro de ella. La latina de jeans ajustados se arrodilló ante mí, sus ojos marrones suplicando permiso para chupar, sus labios carnosos abiertos mientras yo agarraba su pelo. La hice gemir cada vez que mi verga golpeaba su garganta, controlando el ritmo con embestidas profundas hasta que los muslos le temblaban. Cuando la tiré al colchón, sus tetas pequeñas rebotaban con cada envestida, su culo tatuado enrojecido de tanto azotarlo. Le ordené que no se corriera sin mi permiso, y cada vez que su coño apretó mi polla, le recordé quién mandaba. En más de 14 minutos de escena, la escuché rogar entre dientes, su voz quebrada pidiendo más duro, más rápido, hasta que mi leche la llenó entera de golpe. Próxima vez, veremos si puede aguantar sin venirme en la cara primero.