Mi hermanastra Vika me domina con sus tetas gigantes y su coño húmedo
“Arrodíllate y chupa mi coño como si fuera tu última comida”, me ordenó Vika con esa voz que me pone la polla dura al instante. No tuve opción: sus tetas enormes rebotaban frente a mi cara mientras me agarraba del pelo para empujarme contra su raja mojada. Sentía su sabor salado y dulce a la vez, sus gemidos vibrando en mi lengua mientras la lamía sin descanso. Cuando ya no aguanté más, me dejó montarla a cuatro patas, pero solo después de azotarme el culo y decirme que era su putita sumisa. Cada embestida me hacía gemir más fuerte, sintiendo cómo mi verga entraba hasta las pelotas en su coño apretado. Al final, me corrió en la boca y me obligó a tragar todo, riéndose de lo bien que me controlaba. Ahora solo pienso en cuándo me volverá a usar así.