Irogenia se deja follar como nunca junto a la piscina
Después de semanas enteras de miradas cruzadas y roces accidentales junto a la piscina empecé a sentir el calor subir por mi cuerpo cada vez que Emmanuel Torquemada pasaba cerca de mí. Te voy a contar cómo esa tensión me tenía las tetas sensibles y el coño ya mojado antes de que él me tocara siquiera. Una tarde soleada lo invité a acercarse y en cuanto sus manos agarraron mis caderas gruesas supe que nada nos detendría. Me arrodillé primero para chuparle la polla gruesa con ganas sintiendo cómo crecía dentro de mi boca mientras le lamía todo el largo hasta que la saliva me chorreaba por la barbilla. Luego me puso en cuatro patas y me lamió el coño depilado con la lengua metida bien adentro hasta hacerme gemir fuerte contra el borde de la piscina. Se incorporó y me empotró de golpe por detrás metiéndomela entera de una estocada que me hizo arquear la espalda de placer. Cambiamos a vaquera invertida y cabalgué su polla dura con mis tetas grandes rebotando mientras él pellizcaba mis pezones perforados. El clímax llegó cuando me dio la vuelta y me folló en misionero profundo hasta que sentí su semen caliente llenarme el coño apretado. La próxima vez pienso atarlo y montarlo hasta que suelte otra carga más grande que esta.