El Uber boy me come el coño en el auto mientras nos vamos a casa
Estoy mojándome como una perra en celo mientras Yander me lame el coño en el asiento trasero del Uber, sus dedos abriéndome más, su lengua hundiéndose hasta donde puede llegar. Sabía que esto estaba mal, que alguien podía vernos, pero no podía parar de gemir cuando me chupó el clítoris con esa boca caliente. El auto olía a sexo y a mi excitación, las ventanas empañadas mientras él me mordía los muslos, sus manos apretándome el culo como si quisiera marcarme. Cada vez que pasaba un auto, me ponía más cachonda, imaginando que nos descubrían, que alguien veía cómo me follaba la boca con sus dedos mientras me chupaba el coño. Yander gruñía contra mi piel, devorándome como si fuera su última comida, y yo le agarraba el pelo, empujándolo más adentro, sintiendo cómo su lengua me volvía loca. Cuando me corrí, fue tan fuerte que me temblaban las piernas, el orgasmo subiéndome por la espina dorsal mientras él seguía lamiendo, bebiendo cada gota de mi jugo. No podía creer lo puta que me había vuelto, pero en ese momento, solo quería más, que me llenara, que me hiciera sentir esa vergüenza deliciosa de nuevo.