Verificación caliente con la vecina que te reta a follarla
Carmen te mira con esa sonrisa de puta que sabe que te va a romper los huevos. Desde que te vio cargando las bolsas del supermercado, te ha estado mandando señales claras: el escote que se le cae cada vez que se inclina, el tanga que asoma cuando se sienta en el balcón. Hoy te invita a su casa para 'verificar' algo, pero en realidad quiere que le demuestres si tienes lo que hace falta para aguantar su ritmo. La agarras por la cintura y sientes cómo su culo maduro se amolda a tus manos, suave pero firme, mientras te susurra al oído: '¿Seguro que puedes con esto, chiquito?'. Te la chupa con ganas, metiéndosela hasta el fondo de la garganta, y escuchas sus gemidos ahogados mientras te mira con desafío. Cuando la empotras contra la pared, sus uñas se clavan en tu espalda y te exige que la folles más duro, que no te detengas. Sientes cómo su coño se contrae alrededor de tu polla, mojada y ardiente, mientras te reta a correrte antes que ella. Pero no vas a caer en su juego: la levantas y la sientas sobre la mesa, abriéndole las piernas para ver cómo brilla su jugo. La embistes de una estocada, haciendo que su cuerpo se arquee hacia atrás, y escuchas cómo grita tu nombre entre dientes. Cada vez que crees que va a rendirse, te aprieta más fuerte con las piernas y te pide que le des más, que no te guardes nada. Cuando por fin te corres, llenándole el coño con tu leche, ella te mira con una sonrisa victoriosa y te dice: 'La próxima vez, veremos quién aguanta más'.