Paige Owens y su hermano la follan en todas las posiciones
Mordisquea los labios de Oliver Flynn con un gemido ahogado mientras él le agarra las caderas, marcando moretones con los dedos donde la piel se pone de gallina. Habían estado jugando con esta tensión por semanas: miradas robadas en el desayuno, roces "accidentales" en el pasillo, el calor acumulándose entre ellos hasta que ya no pudieron soportarlo. Ahora, con las piernas abiertas y el culo en pompa, Paige arquea la espalda para recibir cada embestida, su coño palpitante tragando la polla de Oliver hasta que él gruñe, clavándose más profundo. Las nalgas de ella rebotan contra el abdomen de él, los muslos temblorosos por el esfuerzo, mientras los gemidos de Paige se vuelven más agudos, casi un chillido cuando él le tira del pelo hacia atrás, exponiendo su cuello para lamerlo. El sonido húmedo de la fricción llena la habitación, mezclándose con los jadeos de Oliver, que no puede evitar morderse el labio para no correrse demasiado pronto. Paige clava las uñas en las sábanas, sintiendo cómo la verga de su hermano la llena por completo, rozando ese punto que le hace ver estrellas. Cuando finalmente él se hunde hasta las pelotas en un empujón brutal, Paige grita, el orgasmo recorriéndola como un rayo, los músculos internos apretándose en espasmos alrededor de su polla. Oliver no tarda en seguirlas, soltando un gruñido gutural mientras vacía su carga dentro de ella, la piel de ambos brillando por el sudor, los cuerpos pegados por la excitación. La próxima vez, asegura él con una sonrisa pícara mientras se separan, la tomará contra la pared del pasillo, donde cualquiera podría pillarlos. Paige solo sonríe, sabiendo que esa promesa será mucho más intensa.