Hermanastra cachonda y su amiga se alocan con la verga enorme
La hermanastra no podía quitarle los ojos de encima al hermanastro desde que lo vio salir del baño con la toalla mojada pegada a sus muslos, la polla marcando el bulto sin pudor. Su amiga, la mejor del insti, no se quedó atrás al verlo flexionar los brazos y notar cómo se le marcaban los abdominales bajo la camiseta ajustada. Entre risitas nerviosas y miradas cómplices, las dos se acercaron sin poder evitarlo, con el coño ya mojado de anticipación. Él, al notar el calor de sus cuerpos pegados en el sofá, no pudo resistirse y les agarró las tetas por encima de la blusa, sintiendo cómo los pezones se le ponían duros al instante. La hermanastra, sin pensarlo dos veces, se agachó y se tragó toda su verga hasta la garganta, chupando con desesperación mientras su amiga le bajaba los pantalones cortos para dejarle el culo al aire. Él las empotró contra la pared, metiéndole los dedos al coño a la amiga mientras le mordisqueaba el cuello a la hermanastra, que gemía como una loca al sentir que su polla gruesa le abría bien el agujero. Entre gemidos ahogados y cuerpos sudorosos, las dos se turnaron para chupársela, una tragándose la punta mientras la otra le lamía los huevos, hasta que él, con un gruñido animal, las empaló a las dos al mismo tiempo en el suelo del salón. Las embestidas eran brutales, con sus coños empapados chupando cada envite mientras las tetas les rebotaban sin control, hasta que los tres se corrieron al unísono, dejando el piso hecho un desastre de fluidos y gemidos que resonaban por toda la casa.