Mi madrastra me compra un consolador para un trío caliente
Ella siempre me miraba con esa sonrisa pícara cuando su marido no estaba, como si supiera que tarde o temprano terminaría entre sus piernas. Hoy, mientras él trabajaba hasta tarde, la muy puta me arrastró al sofá y sacó un consolador negro gigante de su bolso, jajaja, ¡en plena Black Friday! Me lo clavó en la boca antes de que pudiera reaccionar, sintiendo cómo su coño empapado se rozaba contra mi muslo. 'Chúpamela bien, hijito, que tu papi no tarda en llegar', me susurró mientras me agarraba de los pelos con fuerza. No me dio tiempo ni a protestar cuando ya me empujó contra la pared, levantándome el vestido para lamer mi culo depilado con la lengua gruesa de su marido. Él entró como un animal, empalándome contra el mueble, con sus pelotas golpeándome el coño mientras ella le chupaba la polla con gemidos que hacían vibrar los cristales. La puta de mi madrastra se corrió gritando mi nombre cuando le metí dos dedos en el coño mientras él me embestía por detrás, llenándome la boca con su leche espesa. El sofá quedó hecho un desastre, nuestras pieles pegajosas de sudor y sus jugos, y cuando el marido eyaculó dentro de su esposa, ella se limpió los labios con mi verga aún dura, pidiendo más. La escena terminó con los tres revolcados en el suelo, sus cuerpos entrelazados mientras ella me susurraba al oído que esto era solo el principio.