Hermana mayor me chupa la polla mientras usa mi pc
La muy puta de mi hermanastra no podía apartar los ojos de mi entrepierna mientras yo me masturbaba viendo videos de tetas grandes. Con ese culo prieto y esos pechos que rebotaban al caminar, era imposible resistirse, así que se acercó con una sonrisa pícara y me susurró al oído que quería enseñarme lo que sabía hacer con esa lengua. Sin pensarlo dos veces, me bajó la cremallera y sacó mi polla dura como un fierro, gruesa y palpitante, lista para que se la tragara entera. Ella, con esa actitud de zorra hambrienta, se arrodilló frente a mí y empezó a lamer la punta, chupando con ganas mientras sus gemidos se mezclaban con los míos, excitándome más de lo que ya estaba. Mientras me chupaba, sus tetas enormes se movían sin control y sus manos se aferraban a mis muslos, como si no quisiera que me fuera a ningún lado. De pronto, se subió encima de mí, sentándose en mi verga sin piedad, empalándose con un movimiento brusco que nos hizo gritar a los dos. El coño le chorreaba de lo mojada que estaba, resbalando sobre mi polla cada vez que la embestía con fuerza, haciendo que su culo redondo rebotara contra mi pelvis. Entre jadeos y maldiciones, la muy guarra me pedía que la follara más fuerte, que le diera hasta que no pudiera más, mientras sus uñas se clavaban en mi espalda. No aguanté más: le agarré el pelo y le metí la polla hasta el fondo, sintiendo cómo su concha caliente me apretaba mientras se corría con espasmos violentos. Al final, los dos caímos exhaustos, sudados y jadeantes, con su coño todavía goteando leche de mi corrida por las piernas, dejando claro que esa hermanastra no volvería a mirarme igual después de esto.