La linda geisha chupa esa polla enorme bajo el cielo abierto
Desde que la vio paseando por el jardín con su kimono ajustado, él no pudo dejar de imaginarse esa boca perfecta rodeando su verga dura como acero. La tensión era insoportable, y cuando ella se arrodilló frente a él, sin decir nada, solo con la mirada de una puta que sabe lo que quiere, su polla ya estaba latiendo de ganas. La geisha desató el obi con movimientos seductores, dejando al descubierto sus tetas grandes y firmes que rebotaban con cada respiración agitada. Sin perder tiempo, ella agarró esa verga gorda con ambas manos, pasando la lengua por el glande hasta hacerlo gemir como un animal. Sus labios carnosos envolvieron el tronco palpitante, tragando centímetro a centímetro mientras sus dedos jugaban con sus huevos llenos de leche. El sonido de su boca chupando con fuerza, mezclado con los gemidos de él, llenaba el aire de lujuria. Ella movía la cabeza adelante y atrás, ahogándose con esa polla enorme que le llegaba hasta la garganta, pero no paraba, porque la sensación de esa carne dura dentro de su boca la estaba volviendo loca. Él le agarró el pelo con fuerza, guiando cada embestida mientras sus caderas empujaban más rápido, desesperado por correrse en esa garganta tragona. Cuando el chorro caliente de semen le llenó la boca, ella lo tragó todo sin perder una gota, lamiendo los restos como una perra en celo. Al terminar, se limpió los labios con una sonrisa pícara, sabiendo que esta no sería la última vez que le chuparía la polla bajo las estrellas.