Reina sumisa se traga hasta el final la polla del amo
Desde que la puta entró a su casa con esa minifalda ajustada, el tipo supo que no aguantaría un solo día sin meterle su verga hasta la garganta. La muy caliente se arrodilló frente a él, mordiéndose los labios mientras desabrochaba sus pantalones con manos temblorosas. La polla del amo se puso más dura al ver cómo su boca de puta se humedecía de expectativa, los ojos vidriosos pidiendo que la rellenen como a una perra en celo. Con un gemido ahogado, la sumisa se tragó hasta la base, sintiendo el grosor abriéndole la garganta mientras él le agarraba el pelo para controlarle el ritmo. La saliva le escurría por la barbilla mientras la verga le golpeaba la laringe, los sonidos de chapoteo mezclándose con sus jadeos desesperados por más. Cuando el tipo sintió que ya no podía aguantar, le ordenó que no se moviera mientras le disparaba todo su potente semen directo a su garganta, sintiendo cómo la puta tragaba cada gota como si fuera el manjar más delicioso. La sumisa, con los labios pegajosos y la barbilla manchada, sonrió satisfecha mientras se limpiaba con los dedos la leche que le había sobrado, lista para chupar otra vez si el amo se lo pedía.