Pascal se traga la polla de Alexxas bien rica
Alexxas ya tenía la boca bien abierta y la lengua lista cuando Pascal se acercó con su verga dura y marcada, el piercing brillando bajo la luz mientras la punta rozaba sus labios pintados de rojo intenso. Ella no perdió tiempo y se la llevó hasta el fondo sin dudar, tragándosela entera mientras gemía con la garganta vibrando y los ojos llorosos por el esfuerzo. Las tatuajes en su espalda se movían al ritmo de sus embestidas, cada tirón de pelo de Pascal haciendo que sus pezones se endurecieran más contra el suelo frío del estudio. Él no se contuvo y le agarró la nuca con fuerza, metiéndosela hasta la base mientras ella ahogaba un gruñido entre sus piernas abiertas, donde sus propios dedos se movían sin piedad sobre su clítoris hinchado. La polla de Pascal, gruesa y venosa, resbalaba entre sus labios brillantes cada vez que la sacaba, dejando hilos de saliva que caían sobre sus tetas turgentes mientras él la observaba con una sonrisa perversa. Alexxas no era cualquier chica: con cada tirón de pelo y empujón, se le escapaban gemidos guturales que hacían que su coño se empapara más, los jugos resbalando por sus muslos mientras jugueteaba con sus propios pezones, duros como piedras. Pascal no pudo aguantar más y, sin avisar, le soltó la cabeza para correrse en su boca entreabierta, llenándole la garganta con chorros espesos que ella tragó sin dejar gota mientras seguía masturbándose con furia. La escena terminó con Alexxas jadeando, con la cara empapada en semen y su coño palpitando de necesidad, pero Pascal ya tenía otra idea en mente y se la llevó al sofá para seguir follándosela sin piedad.