Tres putitas se comen unas pollas enormes en POV
Las tres chiquillas llegaron con sus bocas bien abiertas y sus lenguas listas para lamer cada centímetro de esas vergas durísimas que les colgaban frente a sus caritas de ángel caído. Aria, la más menudita pero con unos labios que parecían hechos para chupar, se lanzó primero tragándose la cabeza gruesa de la polla de su compañero sin pensarlo dos veces mientras sus amigas Valerie y Lilly la miraban con envidia y se acariciaban los coños empapados por la anticipación. La saliva le resbalaba por la barbilla mientras movía su boquita de arriba abajo con movimientos lentos pero decididos, sintiendo cómo el glande le rozaba el fondo de la garganta y le provocaba arcadas deliciosas que solo hacían que su concha se humedeciera más. Valerie, la de curvas pronunciadas aunque delgada, no pudo resistirse más y se acercó por detrás, agarrándole la polla a Aria para guiársela hasta su propia garganta, empujando con fuerza hasta que las lágrimas le brotaron mientras el líquido preseminal le inundaba la boca. Lilly, la más alta pero con un cuerpo de modelo, se colocó a un lado y se dedicó a lamer las bolas pesadas de la tercera polla, mordisqueándolas con suavidad antes de subir para chupar toda la verga desde la base hasta la punta, apretando los labios alrededor del tronco grueso para sentir cada vena palpitante. Las tres se turnaban para tragarse las pollas hasta el fondo, ahogándose pero sin detenerse, mientras sus gemidos ahogados solo servían para excitar aún más a los tipos que las tenían atrapadas contra la pared. Los chorros de leche caliente les caían por las caras, pegando sus mechones rubios y morenos a las mejillas mientras se atragantaban con los primeros disparos, pero seguían chupando con desesperación hasta que no quedó ni una gota, tragándose hasta la última gota de semen espeso que les resbalaba por las comisuras de los labios. Las tres quedaron tiradas en el suelo con las piernas temblorosas, los coños chorreando y las bocas rojas e hinchadas, pero con una sonrisa pícara mientras se lamían los labios buscando más.