Mamá chubby con tetas grandes se deja chupar y masajear
El sonido de sus tetas rebotando contra mi cara mientras me ahogaba en ellas me volvió loco, ¿te imaginas cómo sería sentir esa leche caliente corriendo por tu garganta? Te voy a contar cómo Chubby Sia, esa mamá curvy de caderas anchas y tetas naturales que rebosan por todos lados, me volvió un adicto a su cuerpo. Llevaba semanas provocándome con fotos en tanga ajustado, rozándose contra mí en la cocina y enviándome mensajes picantes, hasta que un día no pude más y la empujé contra la pared para meterle la mano bajo el vestido. Sus pezones duros como piedras, sus tetas pesadas y calientes en mis manos, y ese gemido ahogado cuando le mordí el cuello... ¿Te gustaría estar en su lugar mientras le chupaba los pezones hasta dejarla temblando? Sus tetas rebotaban con cada lamida, y cuando le arranqué el sostén para masajearlas con fuerza, la leche brotó sin control, caliente y espesa, corriendo por mis dedos. Ella se retorcía, gritando mi nombre, hasta que la tiré en el sofá y le hundí la cara entre sus tetas, lamiendo y chupando sin parar. Sus muslos se abrieron, su coño ya mojado y listo, pero yo no paré hasta que sus tetas quedaron marcadas por mis mordidas y sus gemidos se volvieron roncos. Grey Jack, que nos miraba desde la puerta, se quedó con la polla dura y los ojos vidriosos, sin poder creer lo que acababa de pasar.