Maxine X se traga la verga de Richard Mann y su culo pide más
El sonido del hielo chocando en el vaso de whisky no puede tapar los gemidos que escapan entre los labios carnosos de Maxine X. Lleva días mirándolo fijamente, imaginando cómo sería arrodillarse frente a él, sentir esa polla enorme en su garganta hasta que le arda la garganta. Richard Mann no es tonto, nota el brillo en sus ojos, cómo se muerde el labio cuando cree que nadie la ve. Hoy, ya no aguanta más. La agarra de la nuca y la obliga a abrir la boca, metiendo de golpe su verga gruesa entre esos labios húmedos. Maxine X suelta un gemido ahogado mientras la saliva le escurre por la barbilla, pero no se detiene. Chupa con fuerza, moviendo la cabeza rápido, sintiendo cómo la polla de Richard le golpea la garganta. Él gruñe, agarrándole las tetas grandes con ambas manos, apretando sus pezones duros entre los dedos. De repente, la aparta, la gira y la empotra contra la pared, levantándole el culo redondo para hundir sus dedos en ese agujero apretado. No hay preliminares, solo la punta de su polla empujando, abriendo paso hasta que Maxine X grita, pero no se queja. Richard Mann la penetra de una estocada, clavándose hasta las pelotas, y ella arquea la espalda, gimiendo como una puta en celo. Las embestidas son brutales, cada golpe la hace chocar contra la pared, pero Maxine X lo pide más fuerte, más rápido. Quiere sentir ese semen caliente llenándola, marcándola. Richard Mann no se resiste, acelera, agarrándole las caderas con fuerza, y cuando ya no puede más, se corre dentro de su boca, llenándola hasta que el semen le escapa por las comisuras. Maxine X traga con dificultad, mirándolo con una sonrisa pícara. —¿Eso era todo lo que tenías? —le desafía, lamiéndose los labios. Richard Mann solo sonríe, sabiendo que esto no ha terminado.