Euforia Diosa reta a mi polla a un duelo de placer
El sonido de sus tacones resonaba en el pasillo cuando entró, con esa mirada de desafío que prometía guerra. Euforia Diosa, con sus tetas firmes y ese culo redondo que pedía a gritos ser agarrado, se plantó frente a mí y me lanzó el reto: '¿Crees que puedes aguantar lo que te voy a dar?'. No tuve que pensarlo dos veces, mi polla ya estaba dura como piedra antes de que sus manos me desabrocharan los pantalones. La empujé contra la pared, le arranqué el tanga de un tirón y le clavé los dedos en ese coño mojado que goteaba por mí. 'No te corras rápido, nene', me provocó, mordiéndose el labio mientras se montaba a horcajadas. Pero yo tenía otros planes: la giré de golpe, le hundí la cara en el sofá y le metí la polla hasta las pelotas en una sola embestida. Sus gemidos se volvieron gritos cuando le agarré las caderas y la embestí como un animal, sintiendo cómo su culo rebotaba contra mi vientre. 'Más fuerte, cabrón', exigió, y obedecí, dándole con tanta fuerza que el sofá crujía bajo nosotros. Cada vez que me hundía en ella, sus tetas rebotaban y su coño apretaba mi verga como si no quisiera soltarla. 'No voy a pedir clemencia', jadeó, pero sus palabras se ahogaron cuando le di una nalgada que le dejó la piel enrojecida. La volteé otra vez, la puse de rodillas y le metí la polla hasta la garganta, sintiendo cómo su saliva me lubricaba mientras me la chupaba con desesperación. 'Te vas a correr antes que yo', me desafió, pero yo no iba a caer en su trampa. La levanté, la senté sobre mi polla y la hice rebotar como una muñeca hasta que sus ojos se llenaron de lágrimas de placer. '¿Ahora quién pide clemencia?', le susurré al oído mientras le agarraba el pelo y la obligaba a mirarme. 'Nunca', gimió, pero su cuerpo me decía otra cosa. La última estocada fue la más profunda, y cuando me corrí dentro de ella, su coño se contrajo alrededor de mi verga como si quisiera ordeñarme hasta la última gota. 'Perdiste', le dije, limpiándome los labios con una sonrisa. 'La próxima vez', respondió, 'no seré tan suave contigo'.