Cathy Barry domina a su amante sumisa en la cama
La habitación está bañada en luz tenue, las cortinas medio cerradas para que nadie vea lo que está por pasar. El colchón cruje bajo el peso de dos cuerpos que se retuercen, uno con autoridad, el otro temblando de anticipación. Te voy a contar cómo Cathy Barry, con sus tetas enormes y esa mirada de dominación, arrastra a su amante rubia por el pelo hasta el borde de la cama. Le ordena que se arrodille y le chupe los pezones, y la otra obedece, gimiendo mientras su lengua recorre cada centímetro de piel. Cathy se ríe, disfrutando del poder que tiene sobre ella, y le exige que se quite el tanga con los dientes. La rubia lo hace, dejando al descubierto un coño ya mojado, listo para ser devorado. Cathy se sienta sobre su cara, frotando su concha caliente contra los labios temblorosos de su sumisa, que no puede evitar gemir más fuerte. Luego, la obliga a abrir las piernas y le mete los dedos hasta que la otra suplica por más. Cathy la penetra con los dedos, moviéndolos en círculos mientras la rubia arquea la espalda, pidiendo permiso para correrse. Pero Cathy no se lo concede, porque quiere que suplique más. La gira boca abajo, le levanta el culo y le mete la lengua en el ano, haciendo que la rubia se retuerza de placer. Finalmente, cuando ya no aguanta más, Cathy le permite correrse, pero solo después de azotarle el culo rojo y ordenarle que grite su nombre. La rubia obedece, gritando '¡Cathy!' mientras su cuerpo tiembla de placer. Y cuando todo termina, Cathy se inclina sobre ella y le susurra al oído: '¿Ves? Así se hace cuando alguien te domina de verdad.'