Madrastra exhibe su coño peludo al hijastro para follar
La casa quedó en silencio con las cortinas entreabiertas dejando pasar una luz suave sobre la cama desordenada del dormitorio principal. Yo me recosté contra las almohadas y abrí las piernas para mostrarle mi coño peludo a mi hijastro mientras le lanzaba el reto de si podía controlarme sin que yo pidiera más. Él aceptó la apuesta con una sonrisa y se acercó para tocar primero con los dedos la mata abundante antes de meter dos dentro de mi vagina espaciosa que ya empezaba a humedecerse. Sentí cómo su polla se endurecía rápido contra mi muslo y lo obligué a frotarla despacio sobre mis labios hinchados para que oliera mi excitación real. Nos quitamos la ropa interior y él me montó de frente mientras yo le sujetaba las caderas para que entrara entero de golpe y chocara contra mi útero con cada movimiento. Cambiamos a cuatro patas y él me penetró desde atrás agarrándome el culo grande y redondo para dar estocadas profundas que me hicieron gemir sin parar y correrme dos veces seguidas con contracciones fuertes alrededor de su verga. El reto se volvió más intenso cuando me puse encima y lo cabalgué con mis tetas enormes balanceándose cerca de su cara hasta que él perdió el control y eyaculó con fuerza dentro de mí. Al final él quedó mirando al techo con la respiración agitada y las manos aún temblando por la intensidad de haber intentado ganar la apuesta.