Keiran Lee me empotró hasta el cuello del útero en mi culo perfecto
Esa tarde en mi sala, con las cortinas medio abiertas, sentí su polla enorme rozando mi tanga mientras Keiran me susurraba al oído que no podíamos hacer ruido. Mi coño ya estaba mojado antes de que me arrancara la ropa interior, y cuando me empujó contra el sofá, supe que el riesgo de que mi marido entrara en cualquier momento solo lo ponía más duro. Sus manos me apretaban las tetas mientras me penetraba de rodillas, sintiendo cómo cada embestida me hacía gemir en silencio, mordiendo su hombro para no gritar. El sonido de sus pelotas chocando contra mi culo resbaladizo me volvía loca, y cuando me dio la vuelta para empotrarme por detrás, el miedo a que alguien nos escuchara solo me hacía apretar más su verga con mi coño. Sus dedos se clavaban en mis caderas mientras me follaba como una perra en celo, y cada vez que me penetraba hasta el fondo, sentía que iba a explotar. El sudor me corría por la espalda mientras Keiran me susurraba obscenidades, diciéndome que mi culo era el mejor que había tenido, y cuando por fin me corrí, fue tan intenso que casi me desmayo. Justo cuando estaba a punto de gritar su nombre, escuché pasos en el pasillo...