Yuuki Motomiya se deja empotrar por un verga gruesa en su coño apretado
Ese cabrón de Masao Tanaka no me dejó ni respirar desde que vi cómo se frotaba su polla dura contra mí mientras yo me retorcía en ropa interior negra, sabiendo que me estaba volviendo loca de excitación. Me pasé horas antes enviándole fotos de mis tetas grandes rebotando, el coño mojado en primer plano, hasta que ya no aguantó más y me empujó contra la cama para clavársela de una estocada, los dedos marcándome las caderas mientras gruñía como un animal. Sentir cómo me llenaba entera, cómo su verga gruesa rozaba cada rincón de mi coño mientras yo gemía su nombre, fue lo más intenso que he tenido en años. Cada embestida me hacía chocar contra el colchón, el sonido de carne contra carne ahogado solo por mis gritos cuando me corría una y otra vez. En más de 11 minutos de escena, no hubo descanso: Masao me cambió de posición, me hizo montarlo, me chupó los pezones hasta dejarlos sensibles, y yo mastiqué esa verga como si fuera mi última comida. Cuando por fin se vino, lo hice con un chorro tan fuerte que me dejó toda mojada, y eso fue solo el principio. La próxima vez, voy a asegurarme de que no aguante tanto antes de romperme la garganta de tanto gritar.