Leyla Kixx rebota sus tetas naturales en la cinta de correr
—'No aguanto más verlas botar así'— me susurró mientras ajustaba el ritmo de la cinta, y yo solo podía reírme, sintiendo cómo mis tetas pesadas golpeaban mi pecho con cada paso. Llevábamos días mirándonos de reojo, rozándonos sin querer, y esa tensión se acumuló hasta volverse insoportable. Mi coño ya estaba mojado antes de empezar, imaginando cómo me tomaría contra la máquina, cómo me haría gemir mientras sudaba. Cuando por fin me empujó contra el aparato, sus manos agarraron mis tetas rebotantes, apretándolas con fuerza mientras me penetraba de una estocada. Cada embestida hacía que mis pezones rozaran el metal, enviando chispas de placer directo a mi clítoris. Gemía sin control, sintiendo cómo su polla entraba y salía de mi coño empapado, mientras el sudor me resbalaba por la espalda. No podía creer lo bien que se sentía, cómo cada movimiento de la cinta hacía que sus golpes fueran más profundos, más intensos. Cuando por fin me corrí, fue con un grito ahogado, sintiendo cómo mi cuerpo temblaba alrededor de él. Ahora solo pienso en cómo volver a repetirlo, en cómo hacer que esa tensión se acumule otra vez para explotar igual.