Camille Angel es empalada duro por su padrastro en escena salvaje
Camille Angel llevaba días imaginando cómo sería tocarte, mirándote de reojo cuando nadie los veía, sintiendo cómo ese coñito apretado se humedecía cada vez que te acercabas. Esa tarde, cuando te vio en ropa interior con esa polla enorme, no pudo más: se arrodilló y te la chupó con desesperación, sintiendo el sabor salado en su lengua mientras sus tetas naturales rebotaban. Agarraste su cabeza y la fuiste guiando más adentro, hasta que los gemidos se convirtieron en tos, con la garganta llena de verga. La levantaste del suelo, la recostaste y le abres las piernas de un tirón, viendo esa panocha rosada tan mojada, lista para recibirte. Te metiste de una estocada hasta que las caderas chocaron, sintiendo cómo ese coño joven te apretaba como un guante. Ella gritó, arañándote la espalda, mientras le dabas duro, escuchando cómo sus jugos chorreaban con cada embestida. Pasaste a su culito virgen y la fuiste abriendo poco a poco, oyendo cómo gemía como una perra en celo. La volteaste para ver su lindo rostro mientras la penetrabas por detrás, sintiendo cómo sus nalgas redondas rebotaban contra tu cuerpo. Al final, la llenaste hasta las pelotas, viendo cómo su culo se contraía alrededor de tu verga. Sí, su padrastro estaba completamente satisfecho al verla toda marcada y derrumbada.