Jaylene Rio se deja empotrar por una verga monstruosa
No me esperaba que Jay Crew tuviera una polla tan enorme, la verdad. Cuando la vi por primera vez, me quedé mirándola con la boca abierta, sintiendo cómo mi coño se mojaba sin poder evitarlo. Él se acercó y me agarró las tetas con fuerza, apretándolas mientras me susurraba al oído lo que iba a hacerme. Yo solo gemí, sabiendo que no había vuelta atrás. Me arrodillé frente a él y empecé a chupársela, sintiendo cómo me llenaba la boca entera de golpe, hasta que las lágrimas me rodaron por las mejillas. Pero no me importó, porque quería más, quería que me la metiera toda, que me follara como una perra en celo. Cuando por fin me penetró, grité, porque esa verga era más grande de lo que había imaginado. Cada embestida me hacía chocar contra la pared, sintiendo cómo me llenaba por completo, hasta que las caderas chocaron con fuerza. No podía creer lo bien que me sentía, cómo cada movimiento me acercaba más al orgasmo. Él me agarró del culo con las dos manos, apretándome las nalgas mientras me embestía sin piedad. Yo solo podía gemir y suplicar que no parara, que me corriera encima. Y cuando por fin lo hizo, su leche caliente me cubrió el vientre, dejándome exhausta pero satisfecha. '¿Ves lo que te perdías, putita?', me dijo con una sonrisa de satisfacción.