Raven Belle se devora la enorme polla negra de Lawson Jones
Era un día caluroso cuando Lawson Jones llegó a mi casa con esa sonrisa pícara que siempre me ponía el coño a mil. Desde que lo conocí, supe que esa polla negra era mi perdición, pero nunca imaginé lo que me esperaba. Me arrodillé frente a él, mirándole fijamente a los ojos mientras me metía su verga hasta las pelotas. Sentí el calor de su carne rozándome la garganta y no pude evitar gemir, con la saliva escurriéndome por los labios. Cuando me dio la vuelta y me empujó contra el sofá, mi culo tembló al sentir su dedo pasar por mis nalgas. Me empotró de una estocada, y el choque de sus caderas contra mi carne me hizo gritar. No paró hasta que su corrida me llenó la boca, y yo tragué cada gota como si fuera mi última comida. Al terminar, Lawson se rio y me dijo: 'Sabía que eras una puta hambrienta de polla... ¿cuándo me llamas de nuevo?'