La familia me enseña a follar cuando soy un desastre en la cama
Esa tarde en el sofá, las miradas de Olivia Madison y su madre no mentían: llevaban semanas deseando enseñarte a follar como se debe. Primero fue ella, la madura, la que te agarró la polla con esa mano experta mientras te susurraba al oído que eras un puto torpe. Sientes cómo te la chupa hasta dejarla bien dura, tragando cada gota de tu pre-cum con esos labios carnosos que te vuelven loco. Luego llegó la hermana, la joven Erin Everheart, que se arrodilló frente a ti y te enseñó a meterla hasta las pelotas en su garganta mientras te miraba con esos ojos de puta hambrienta. La tensión acumulada de semanas de miradas robadas en la cocina y pasillos se rompió cuando las dos te empujaron contra el sofá y te montaron a turnos, gimiendo como perras en celo. Olivia te cabalgó con fuerza, apretando ese culo maduro contra tu vientre mientras te clavaba las uñas en la espalda. La hermana, más ágil, se sentó sobre tu cara y te frotó su coño mojado contra la boca mientras te ahogabas en su humedad. Cuando ya no aguantaste más, te corriste en el rostro de las dos, pintándolas con tu leche caliente. Y mientras te limpiaban con sus lenguas, Olivia te susurró que ahora sí sabías follar como un hombre, y que no te dejarían olvidarlo.