Gemma Massey domina a Paul Chaplin en un polvo salvaje
¿Te imaginas tener a un hombre como Paul Chaplin de rodillas, temblando mientras te mira con esos ojos suplicantes? Pues así empezó todo: con él arrodillado frente a mí, su polla dura como una roca mientras yo, Gemma Massey, le ordenaba chupar cada centímetro de mi coño hasta que mis muslos temblaran. Le hice gemir como un perro obediente, lamiendo mi clítoris perforado sin descanso, y cuando ya no pudo más, lo obligué a ponerse de pie para empotrarlo contra la pared. Sus manos atadas a su espalda, mi culo apretado rebotando sobre su verga hasta que sus huevos se vaciaron dentro de mí. ¿Te gustaría estar en su lugar, sintiendo cómo te domino como a un juguete? En más de 10 minutos de escena, te mostraré quién manda aquí. La próxima vez, te haré rogar por mi leche.