Secretaria morena con curvas folla a su jefe en oficina
La oficina estaba iluminada solo por la luz de la pantalla del ordenador al caer la tarde cuando la tensión que crecía desde hacía semanas entre la secretaria y su jefe finalmente estalló sin aviso. Llevábamos días cruzando miradas que duraban demasiado cada vez que él pasaba por mi escritorio y yo notaba cómo sus ojos se detenían en mis curvas bajo la falda ajustada. Te voy a contar cómo todo eso explotó de verdad y cómo sentí su polla endurecerse contra mí cuando por fin nos quedamos solos. Me acerqué a su silla giratoria y le susurré al oído lo que llevaba imaginando mientras me quitaba la blusa dejando ver mis tetas enormes que apenas cabían en el sostén. Él me levantó la falda de un tirón y metió los dedos en mi coño ya mojado por toda la espera acumulada. Me di la vuelta y me empotré de espaldas contra su escritorio mientras él me penetraba de golpe sintiendo cómo su miembro me llenaba hasta las pelotas sin dejar nada fuera. Cambiamos de posición varias veces en el sofá de la sala de reuniones donde me monté encima moviendo las caderas para que entrara más profundo y yo gemía alto describiendo cada sensación de calor y fricción. En más de 10 minutos de escena sus embestidas se volvieron más rápidas y yo le pedía que me agarrara el culo con fuerza mientras me corría mojando todo su regazo. Al final él soltó un gruñido largo y se quedó temblando contra mi piel después de llenarme por completo.