La morena de tus sueños se deja empotrar con una polla enorme
A media tarde, en el cuarto de invitados de la casa de sus padres, ella sabe que no debe estar aquí, pero no puede evitarlo. La puerta está cerrada con llave, pero cualquier ruido fuerte podría alertar a su familia, que anda en la cocina. Él la empuja contra la pared, le baja los jeans y le clava los dedos en el culo mientras ella gime bajito, mordiéndose el labio para no gritar. La polla de él está tan dura que casi le duele, pero ella la quiere toda, hasta que las caderas chocan y el sonido húmedo de la penetración llena el silencio. Ella se agacha, apoyando las manos en el colchón, y él la agarra de las caderas para embestirla más fuerte, cada movimiento haciendo que el cabecero golpee la pared. Ella siente cómo la polla gruesa le abre el culo, cómo cada embestida la acerca más al borde, y cuando él le agarra el pelo y tira hacia atrás, ella ya no puede contener los gemidos ahogados. Él la llena de leche caliente, corriéndose dentro de ella mientras ella se estremece, mordiendo la almohada para no hacer ruido. La puerta cruje afuera, alguien pasa por el pasillo, y ellos se quedan quietos, conteniendo la respiración, sabiendo que la próxima vez será aún más peligroso.