Chica de anime nunca dice no a mi polla
Su mirada de dibujos animados me desafió desde la pantalla, como si supiera que no podría resistirme a ese coño perfecto que tenía dibujado entre las piernas. Me aposté a mí mismo que la haría gemir como una perra en celo antes de que terminara la noche, pero ella, con esa sonrisa pícara, me retó a que lo intentara. En cuanto la tuve frente a mí, desnuda y mojada, supe que estaba perdida: mi lengua se hundió en su coño hasta hacerla arquearse, sus muslos temblando mientras me agarraba del pelo. Cuando mi polla entró de una estocada, sus gritos llenaron la habitación, pero no era suficiente para ella, así que la giré de golpe y la empotré contra la pared, sintiendo cómo su culo apretado me apretaba hasta las pelotas. Cada embestida la hacía chillar más fuerte, pero en vez de rendirse, me pedía más, más duro, más rápido, como si quisiera probar que yo era el que no aguantaría. Le di la vuelta otra vez, la tiré en la cama y la penetré desde atrás, sintiendo cómo su coño se contraía alrededor de mi verga mientras sus manos se aferraban a las sábanas. Cuando por fin me corrí dentro de ella, su cuerpo entero se estremeció, pero lo que más me excitó fue esa mirada de satisfacción, como si supiera que había ganado la apuesta. Ahora, mientras me limpio la leche de su vientre, solo pienso en lo mucho que me costó hacerla callar... y en lo rápido que voy a volver a empezar.