Chica asiática me dejó romperle el culo con mi verga negra
La habitación estaba llena de gemidos y el olor a sexo caliente cuando la vi arrodillada, con el culo abierto y brillando de excitación. Sabía que esto era por venganza, que el muy puto de su ex no la había llenado como yo iba a hacerlo. Me acerqué por detrás, le agarré las nalgas y le metí los dedos en el coño mojado antes de guiar mi polla hasta su agujero apretado. Ella gritó cuando la penetré de una estocada, pero no se quejó, solo empujó hacia atrás pidiendo más. Sentí cómo su culo se ajustaba a mi verga gruesa mientras la embestía sin piedad, escuchando sus gemidos ahogados cada vez que la llenaba hasta las pelotas. Sus tetas rebotaban con cada movimiento, y cuando le agarré el pelo para tirarle la cabeza hacia atrás, supe que estaba cerca. Le di una palmada en el culo y le dije que me iba a correr dentro, y ella solo gimió más fuerte, pidiéndome que la llenara de leche. Cuando por fin me vine, sentí cómo mi verga latía dentro de ella, llenándola hasta que el semen empezó a gotear por sus muslos. La dejé temblando, con mi leche escurriendo de su culo, y le dije que la próxima vez la iba a follar en cuatro patas mientras me chupaba la polla. La próxima vez será aún más intenso, y ella lo sabe.